Pocos temas resultan tan incómodos de tratar como la muerte. Y es que toda nuestra existencia, lo que somos, lo que hacemos depende del hecho de que contemos con vida; y la muerte es precisamente lo opuesto a la vida. De ahí, que por naturaleza al ser humano le no guste mucho hablar del tema. A esto hay que sumarle que alrededor de la muerte existen un sin fin de creencias que, en vez de ofrecer una esperanza, hacen que se le tenga aún más miedo a la muerte, un miedo excesivo. Para la humanidad en general la muerte es, y siempre ha sido un como un misterio. Y por ello, se le teme, a veces de forma exagerada. ¿Será posible superar este miedo? 

Bueno, como siempre, la Biblia nos ofrece respuestas claras y cuando conocemos la verdad sobre lo que ocurre al morir, este temor puede superarse. 

Repasemos al menos 2 enseñanzas bíblicas que nos ayudan a superar el miedo excesivo a la muerte.  

Primero: la condición de los muertos. Leamos por favor, el Salmo 146:4, y note como de forma poética, pero contundente, el salmista explica que pasa cuando alguien muere. 

“Sale su espíritu, y el hombre vuelve al suelo; ese mismo día se acaban sus pensamientos.” 

Como notamos, la persona que muere deja de tener conciencia. La Biblia, también asemeja la muerte a un sueño profundo, un estado de inactividad total. Por lo cual, no tenemos por qué temer a que seamos torturados después de morir. Tampoco tenemos razón para temer que las personas que han muerto nos hagan daño. Eclesiastés 9:6, dice que el amor, el odio, los celos de la persona que muere, han desaparecido. Como vemos, la Biblia no enseña que exista una parte consciente que continúe viviendo después de la muerte. ¿Pero entonces, es la muerte el fin de todo? No. 

Veamos ahora la segunda enseñanza bíblica que nos ayuda a superar el miedo a la muerte: la esperanza de la resurrección. Leamos por favor, Hechos 24:15.  

“Y tengo esperanza en Dios, esperanza que también tienen estos hombres, de que va a haber una resurrección tanto de justos como de injustos.” 

Esta es la esperanza que nos ofrece Jehová, por imposible que parezca, Él puede y además quiere, desea, devolverle la vida a todos aquellos que se encuentran en su memoria. Y albergar esta esperanza nos ayuda, en gran manera a nosotros hoy, a superar el temor a la muerte, a superar el temor a dejar de existir.  

Tener esta esperanza nos ayuda a que NO veamos la vida de forma cínica. Muchos alardean de que no le temen a la muerte, pero es porque tienen asumido que cada cual tiene su final, un tiempo límite en la Tierra y eso es todo. El cristiano no es de los que piensa “comamos y bebamos porque mañana moriremos”. No.  

Al contrario, consideramos la vida un regalo de Jehová, la valoramos. Y por eso somos precavidos, evitamos accidentes, buscamos atención médica cuando es necesario y posible. 

Y no es que no temamos en absoluto a la muerte. Es natural sentir inquietud ante el dolor y el sufrimiento que a veces preceden a la muerte; además, es comprensible que uno tema la pérdida de un ser querido, o que nos preocupen los efectos que nuestra propia muerte pueda traer a las personas que amamos. 

La Biblia considera a la muerte un enemigo, la llama “el último enemigo”. Leamos el texto 1 Corintios 15:26. Y vea que va a pasar con este enemigo. 

“Y el último enemigo, la muerte, será destruido” 

En armonía con dichas palabras, los cristianos verdaderos no tememos excesivamente a la muerte, pero tampoco la consideramos como algo normal. Al contrario: la vemos como algo horrible, antinatural, consecuencia directa del pecado contra Dios, como un enemigo, algo que nunca formó parte del propósito original de Jehová para la humanidad y que muy pronto, dejará de existir. Así es Jehová, el Dios Vivo, la Fuente de la Vida. Muy pronto vencerá al último enemigo. Y cuando eso ocurra, el miedo que hoy nos inquieta habrá desaparecido para siempre.